Gürtel y los próximos días
Fecha: 7 de julio de 2009 | Archivado en: Nudo de corbataEtiquetas: Betoret, camps, camps dimisión, caso gürtel, pepe flors, ricardo costa, trama gürtel, tsjcv, victor campos

¿Qué va a pasar con el presidente de la Generalitat? Esta es la pregunta que nos hacemos muchos desde que se destapó el caso Gürtel y que desde ayer nos cuestionamos de nuevo con más intensidad. En el plano jurídico dicen los expertos que las posibilidades de que todo quede olvidado son remotas. Aún existe una y es que la sala decida no llevar a cabo el juicio oral como propone el juez que ha dirigido el caso. A esa se aferra a estas horas el gobierno valenciano y el PP. Sin embargo de producirse esa rectificación sería la primera vez en la historia que una sala desacredita a un magistrado. No parece muy probable por tanto que judicialmente haya marcha atrás, aunque todo puede pasar. La espera se prolonga.
Con ello, la presencia del presidente de todos los valencianos en el banquillo de los acusados por haber aceptado unos trajes tiene un precio político de dimensiones considerables. Yo me planteo a estas horas muchas preguntas. ¿Debe pagar Camps con la presidencia de la generalitat por recibir unos regalos? Dado que no existe relación entre los regalos y los contratos concedidos a Orange Market, es decir no hay prevaricación ni financiación ilegal de partido como apuntaban muchas voces estos últimos meses ¿es un delito grave el haber recibido unos trajes valorados en 12 mil euros?
Estas preguntas deberían tener respuesta en las urnas. En cierto modo las pasadas europeas ya fueron un pequeño referéndum en este sentido. Pero aún así ¿qué debe estar pensando Camps? ¿Es Camps un político capaz de aguantar la presión mediática y social de estar sentado en un banquillo y seguir gobernando o sopesa a estas horas de verdad su retirada? Sólo el lo sabe y sólo de él debemos esperar una respuesta. Lo cierto en todo esto es que la Comunitat está frenada desde hace meses con esta historia, y estar frenado en estos momentos nos puede devolver al pasado, a aquellos tiempos en los que los valencianos no pintábamos nada de nada.