Apostados en un quinto piso, parapetados tras las numerosas macetas del balcón de su casa y armados con un rifle de perdigones, dos adolescentes sembraron el miedo y la intranquilidad durante dos noches consecutivas en la clínica Casa de la Salud de Valencia. Fueron 48 horas en las que se sucedieron los disparos contra ciudadanos que acudían al centro médico, personal del establecimiento y los propios cristales del recinto sanitario. Pero la vigilancia de los guardias de seguridad de La Salud y la rápida investigación de la Policía Nacional ha dado al traste con su peligrosa gamberrada.

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