«Nací en esta casita. Mis padres y mis abuelos eran pescadores. Este barrio forma parte de la historia de El Puig. Es una injusticia tan grande…». Leonor Gallén es propietaria de una de las 49 viviendas situadas en la playa, en el dominio público marítimo-terrestre, y que ahora una sentencia del Tribunal Superior de Justicia ordena derribar.
En realidad, los vecinos del barrio llevan 40 años escuchando que las casitas estaban fuera de ordenación y que no eran en realidad sus propietarios, pese a que estas viviendas han pasado de padres a hijos desde finales del siglo XIX.
La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, fechada el pasado 13 de mayo, basa su argumentación en que la ley de Costas de 1988 impide que haya propietarios más allá del Estado en terrenos de dominio público. Y ve «ineludible consecuencia la orden de demolición».
La abogada de los propietarios, Dolores Monferrer, explicó ayer sin embargo a LAS PROVINCIAS que previsiblemente no habrá derribos de las casas mientras esté pendiente de resolver el recurso presentado ante el Tribunal Supremo. «Estamos dispuestos incluso a ir a Estrasburgo. La Administración ha dibujado el deslinde de forma tal que hace un quiebro y deja fuera de ordenación, solamente, estas casitas». El alcalde de El Puig, José Miguel Tolosa, dejó claro que el Ayuntamiento estará «siempre junto a los propietarios, apoyándoles en todo».
Los vecinos recuerdan cómo las olas que ahora rompen con fuerza en la escollera construida por ellos mismos para que un temporal no les arrastre quedaban antigüamente muy lejos. «Mi madre me contaba que delante de las casitas había un camino de carros, una marjal donde se cultivaba arroz, una playa de canto rodado y otra de arena».
Según Monferrer, un informe realizado por una catedrática de Geografía asegura que a principios del siglo XX había 150 metros hasta el mar. «Y ha sido la Administración con su desidia quien ha dejado morir este litoral».
No tienen conexión al suministro eléctrico, ni agua potable, y Costas les impide cualquier obra o reforma para mejorar sus viviendas. Las precarias condiciones en que se mantienen estas viviendas ha ahuyentado a muchos, y la mayoría sólo van a pasar el verano. Sin embargo, pese a todo, Mercedes, Manolo, Leonor o Ángel consideran que es un paraíso. «Parece que los pobres no podemos disfrutar de la playa», decía Ángel.
Desde su porche, donde todos los días cenan escuchando las olas del mar, se ven muy cerca, y prácticamente a la misma distancia de la playa, varios chalés «legales». Y mucho más caros. Mercedes, mientras, dice que prefiere que sea «un temporal el que derribe mi casa que sea una grúa mandada por Costas». Los vecinos todavía no acaban de creerse que haya una amenaza real, después de tantos años. Y cuando a Ángel se le pregunta si estará el día del derribo, los ojos se le llenan de lágrimas y no sabe qué contestar.

2 comentarios sobre “Derribos en el Puig Ley de costas”

  1. Conejero |

    Soy de Canarias, y casos como éstos de El PUIG, me ponen enfermo. Se han construido hoteles en plena playa (Papagayo Arena, Apartahoel Fariones y Hotel San Antonio, en Lanzarote) ninguno de ellos tiene ahora mismo orden de derribo. Unos km más al sur, en El Golfo, hay un pueblito de toda la vida de pescadores, casitas blancas tipicas de la isla, muchas de ellas están pendientes de un hilo, lo mismo con el poblado de Tenezar, La Santa…. en la misma isla.

    Corrupción a toda costa, así va el país.

    Señores, si la ley de costas no puede ser cumplida por TODOS, que se reforme, pero que se reforme para todos igual, para los que tengan y los que no tengan dinero y si no que no se aplique a nadie.

  2. STAFF Las Provincias TV |

    Cuanta razón llevas…

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