Cumbre de Copenhague
Fecha: 28 de Noviembre de 2009 | Archivado en: MeteoEtiquetas: antonio rivera, cambio climático, climatólogo, Copenhague, cumbre del clima, Meteo, protocolo de Copenhague
Entre los próximos 7 y 18 de diciembre se va a celebrar en la ciudad de Copenhague la cumbre de la ONU sobre el cambio climático. Sin duda, mucho se va a hablar las próximas semanas de este acontecimiento, sobre todo por la presencia de multitud de mandatarios mundiales mostrándonos sus sonrisas más fotogénicas y su lado más comprometido con nuestro planeta….
Permítanme en primer lugar una reflexión un poco suigéneris: ¿no les parece poco adecuado reunirse para hablar del calentamiento global en la fría capital de Dinamarca en pleno diciembre? Que quieren que les diga, yo hubiera planeado esta sesión en pleno mes de agosto en Sevilla. Más que nada por crear un ambiente más adecuado y para que el subconsciente de los allí reunidos no les juegue malas pasadas…
En realidad lo que se busca en Copenhague es, dicho de forma rápida, un nuevo protocolo de Kioto, o sea, el protocolo de Copenhague, el cual marcará los niveles de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que los países firmantes tendrán que aplicar a partir del 2012. Esperemos que tenga más éxito que su predecesor, que recordemos no fue ratificado por Estados Unidos (segundo país más contaminante de nuestro planeta) y en el que se eximía de responsabilidades a países emergentes como Brasil o China (actualmente el país más contaminante del mundo). Por cierto, España, que firmó el protocolo con muy buenas intenciones (quizás políticas, eso sí) se ha quedado muy lejos de cumplir sus deberes, lo que le obligará a pasar por caja por niños malos indisciplinados (por qué no hicimos como Estados Unidos que cuando vio que no lo podría cumplir simplemente no lo firmó, ahorrándose de esta forma multas y demás? Claro, por que sería políticamente incorrecto no?)
El principal problema al que se enfrenta la reunión es el de poder contentar todos los intereses económicos que hay en juego. En la actualidad, por muy buenas intenciones que tengamos no es posible vivir al ritmo de progreso y bienestar si renunciamos a los combustibles fósiles, y por tanto, pretendiendo no emitir gases de efecto invernadero a la atmósfera. Las energías alternativas están aún muy lejos de poder abastecer nuestras necesidades, y sólo podemos intentar que nuestro consumo energético sea cada vez más eficiente a la vez que potenciamos el ahorro, o mejor dicho, evitamos el despilfarro excesivo muy propio de esta sociedad.
Además nos encontramos con un problema añadido: los países industrializados no quieren renunciar a su posición privilegiada de bienestar basado en el uso y abuso de la energía; y por otra parte, los países menos desarrollados no quieren renunciar a poder vivir como viven sus hermanos ricos. Dicho de otra forma, los ricos no quieren dejar de ser ricos y los pobres quieren dejar de serlo, y la única forma posible a día de hoy es hacer las cosas tan mal como las han hecho los ricos.
Piénsenlo por un momento: qué valor moral tenemos los países ricos para obligar a los menos desarrollados a que no contaminen, a que no hagan lo que hemos estado haciendo nosotros y continuamos haciendo, con el fin de poder desarrollarse y poder vivir con una calidad de vida como la que existe en los países ricos.
Seguiremos hablando de la cumbre de Copenhague, sin duda….
